miércoles, 27 de diciembre de 2006

La piel del recién nacido



La piel del recién nacido

Muchas madres se quedan sorprendidas cuando ven por primera vez a su bebé. Ni la piel es tan sonrosada como se imaginaban, ni sus facciones son tan perfectas. Acaba de pasar por el primer gran esfuerzo de su vida y necesita unas horas para adecuarse al nuevo medio. La piel del recién nacido está cubierta por una sustancia blanquecina y grasienta llamada vérnix, que es una protección natural para impermeabilizar la piel. La piel del bebé puede presentar color rojizo debido a que tiene una gran cantidad de glóbulos rojos y a que los vasos sanguíneos son todavía inestables. Hasta pasados unos días, el bebé no adquiere su tonalidad normal.
También es posible que durante los primeros días su piel se torne amarillenta. La ictericia, es una situación muy común en los recién nacidos. Puede considerarse normal si se mantiene dentro de ciertos límites y no dura más de unos pocos días o semanas. Se produce sobre todo por la inmadurez del hígado.
Este tono amarillo suele aparecer a partir del segundo día de vida y bastará para que desaparezca que esté desnudo tomando el sol durante un rato a través del cristal de la ventana. La ictericia neonatal, salvo casos extremos excepcionales, no deja secuelas y no se relaciona con enfermedades posteriores del hígado ni de otro tipo.
Manchas en la piel del recién nacido Los hemangiomas son tumores benignos. Se trata de vasos sanguíneos (arterias, venas, capilares) que crecen más de lo normal pero no degeneran a tumores malignos. Las malformaciones vasculares (angiomas planos) son capilares sanguíneos dilatados.
Hay muchos tipos, pero lo más frecuente es que aparezcan manchas rojas o de tono rosáceo en la piel, frecuentemente en la nuca, los párpados y la frente. Aunque en muchos caso persisten, es frecuente que comiencen a desaparecer a partir de los 4 o 5 años.

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